¿Quién hablará por el pueblo?

•April 22, 2008 • Leave a Comment

Tengo una duda. O una pregunta. Llámela como quiera.

Con la victoria de Monseñor Fernando Lugo como presidente electo del Paraguay (y ahórrenme ficciones legales sobre su estado jurídico delante del Vaticano, pues sea o no de derecho, en los ojos del pueblo lo es de hecho), se me hace que la Iglesia Romana ya no puede atribuirse ser la portavoz del pueblo, sino portavoz de la coalición política liderada por el su Excelencia. Y temo (si, temo, soy Protestante pero no descarto por un instante la gran bondad que reside en el corazón de la Iglesia Romana) que a largo plazo eso puede representar una pérdida inmensa para el país. Es que su Excelencia dijo, “no robaremos un centavo del pueblo”… Ahora si hubiera dicho “no robaré YO un centavo del pueblo”, vaya y bien. Tendría como cumplir. Pero pretender que en esta colcha de retallos de coalición no hay ningún corrupto es bordear la insanidad. Los hay. ¡Y como los hay! Por lo que me consta, puede que sean menos que entre las filas de los Colorados. No sé. Me abstengo de opinar. Pero que hay corruptos, no me cabe la mínima duda.

Y entonces, cuando el pueblo descubre (como inevitablemente descubrirá) que hubo, si robo. Y mucho (porque idiota no soy). ¿Qué sucederá? ¿No les parece que el que va a llevar la mancha es su Excelencia? Y su Excelencia es (a los ojos del pueblo) un estelar representante de la Iglesia Romana. Lo que mancha al representante mancha a lo representado. Es claro que si las cosas van mal, el Vaticano hará todo lo posible para distanciarse, pero eso no cambiará nada a los ojos del pueblo. Se le eligió como un (según su propia afirmación) ‘hombre santo’. No porque tiene barba y es amigo de Chavez.

Ok. A corto plazo el apoyo de los de la persuasión Católica fue crucial en lograr la elección de su Excelencia. Y (por lo menos así lo esperamos todos los patriotas) hará cosas que beneficien al país. Entonces a corto plazo hay ganancia real. ¿Pero a largo plazo? ¿Ya pararon un solo instante para pensar en eso? Mañana su Excelencia se reincorpora a la Iglesia Romana, se levanta para dirigir una misa solemne, y se levantan y salen la mitad de la congregación, pues lo tienen como cómplice de ladrones. Y algún histérico se levanta (como a la gente les encanta hacer con los políticos) y grite, “ladrón, bandido”… ¿Quien hablará por el pueblo entonces?

Como protestante, anhelo que el pueblo Paraguayo sea iluminado en su fe. Pero muy lejos está de mí el deseo de ver la iglesia Católica Romana desacreditada. Mucho mejor es una luz parcial (con todo respeto lo digo) que la oscuridad profunda.

The poor eat mud

•April 18, 2008 • Leave a Comment

The Poor Eat Mud

In Haiti, where three-quarters of the population earns less than $2 a day and one in five children is chronically malnourished, the one business booming amid all the gloom is the selling of patties made of mud, oil and sugar, typically consumed only by the most destitute.

“It’s salty and it has butter and you don’t know you’re eating dirt,” said Olwich Louis Jeune, 24, who has taken to eating them more often in recent months. “It makes your stomach quiet down.”

El despertar de una ilusión colectiva

•April 18, 2008 • 1 Comment

Uno de los males del humanismo es su tierna fe en un Mesías humano. Tierna, por cierto, pero igualmente ingenua, pues ya a esta altura un diría que de taaaaantas decepciones que los humanistas han llevado comenzarían a dudar de sus Mesías…

Alegar que tal o cual político va a resolver todos los problemas de la sociedad es trágico. Si no fuera tan dañino para la sociedad, sería cómico. Sucesivas (e inevitables) decepciones redundan en desilusión con el proceso democrático y la adherencia a expresiones violentas de extremismo. Léase FARC. Por citar un ejemplo de decenas.

El ejercicio de la obligación cívica de votar es nada más que la elección entre un mal y un mal menor. Pretender otra cosa es ser infantil y cómicamente crédulo. Seamos cuerdos y sanos. Pues si nos permitimos vivir ilusiones seremos como quien camina en su sueño y se depara con la puerta del baño.

La ilusión, por más dulce que sea, inevitablemente antecede a la desilusión. Es su naturaleza.

Quien pretende más de los gobiernos humanos de lo que pueden en práctica dar, INEVITABLEMENTE se decepeciona (a no ser que prefiere cultivar una profunda ignorancia antes que reconocer que eligió un Mesías errado). Y esa decepción popularizada es la que junta leña y pone fuego a las sangrientas revoluciones. Una cosa es óbvia a quien tiene un mínimo de conocimiento histórico. La revolución jamás resolvió cosa alguna, sino siempre demostró ser el remedio peor que la enfermedad.

Pregúntenle a los cubanos (pero por Dios no le pregunten a la dinastía Castrista).

Pregúntenle a los Colombianos secuestrados y asesinados en nombre de la revolución.

Pregúntenle a los centenares de miles que han muerto de hambre en Zimbabwe.

Pregúntenle a los chinos masacrados en Tiananmen, a los más de 30.000.000 de soviéticos muertos por el camarada Stalin (modelo del idolatrado Che Guevara, recordemos), a los coreanos del norte que mueren de hambre mientras su ‘gran líder’ construye juguetes para su ego. Que ellos respondan si la revolución solucionó cosa alguna.

Una peculiaridad de los humanistas latinos que viven en países democráticos es que apenas eligen un líder, lo comienzan a apedrear. Síndrome del chivo expiatorio. Al final, ¡Alguien tiene que llevar la culpa de nuestro fracaso como sociedad! Asumir la culpa por nuestro país sería demasiado pesado para nuestros egos frágiles. Mejor, mucho mejor, encontrar a quien echarle la culpa. Haga sentido o no. ¿Porqué será que hombres o mujeres honestas no se animan a candidatarse? Trabajo singularmente ingrato, ser líder en el Paraguay. Saco la conclusión de que si alguien se candidata a la presidencia, o es corrupto o es idiota. Y entre corrupto e idiota prefiero corrupto. Gracias. Ah, y también puede que sea patriota. Puede. (Tan cínico no soy).

Hoy el vituperado es el actual presidente. Mañana lo será Lugo u Ovelar u Oviedo. Doy garantía. Una desilusión para sumarse a tantas.

Si, si. Elijamos a un presidente. Y a los demás gobernadores del país. Claaaaaro. Pero por favor no me vengan con eso de que van a solucionar nuestros problemas. Buenito ngo soy, pero taaaan estúpido no. Espero.

Right to life and human dignity

•April 14, 2008 • Leave a Comment

Very good article on abortion and euthanasia. PDF format. Click here to download

A case of cognitive dissonance

•April 8, 2008 • Leave a Comment

Scheier, talking about security, makes the following statement:

Security is both a feeling and a reality, and they’re different. You can feel secure even though you’re not, and you can be secure even though you don’t feel it. There are two different concepts mapped onto the same word — the English language isn’t working very well for us here — and it can be hard to know which one we’re talking about when we use the word. (http://pages.citebite.com/r4u0w2f4cpdc).

How pertinent to salvation! Someone can feel secure, yet in fact be completely unsecure and be existing under the wrath of God. Someone can feel insecure, in the knowledge of his sins and unworthiness, but, for having placed his faith in Jesus Christ, be in fact eternally secure.

If we wait for anything else but heaven to satisfy our souls

•October 17, 2007 • Leave a Comment

If we wait for anything else but heaven to satisfy our souls, we wait in vain. There is no other music for the soul of man but that the sunrise over the mountains of heaven will provide.

Pathetic, yet frighteningly popular.

•August 24, 2007 • Leave a Comment

Árboles en el desierto

•November 27, 2006 • Leave a Comment

Hay árboles
gigantes y frondosos, que cuando vienen vientos fuertes son derribados, o
cuando vienen tiempos secos, sus hojas caen y mueren. Su problema es que no
tienen raíces profundas. Dependen cada día para la lluvia del día, dejando sus raíces
bien en la superficie, pues no sienten necesidad de cavar profundo para buscar
alimento. El cristiano inmaduro es así, pues espera cada día pasivamente que
caiga del cielo bendición y alegría y contentamiento y felicidad.

El profeta
Jeremías nos dice, “Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es
Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la
corriente echará sus raíces”. Vemos que somos llamados no a esperar la lluvia,
como una orquídea, o como un arbolito Bonsái, sino a echar raíces profundas en
búsqueda de alimento espiritual. “El justo por la fe vivirá”.

No lamentemos
cuando no cae lluvia espiritual. No reclamemos cuando el viento seco sopla del
desierto de la vida en este mundo caído. No digamos, “Dios me ha abandonado”,
cuando el sol fuerte nos amenaza con su calor. Esto si, echemos raíces.
Busquemos agua. Y no cualquier agua, sino el agua que fluye desde Sión.

La felicidad como mandamiento

•November 14, 2006 • Leave a Comment

Una cosa tienen
en común todos los esfuerzos del hombre de agradar a Dios. Siempre incluyen el
estar triste. La sabiduría popular dice algo como: “Ya que le hemos
entristecido a Dios, si nos entristecemos también, ¿quién sabe Él será
clemente? Si hoy lloramos, ¿quién sabe eso será considerado mañana, y no
tendremos más que llorar?”
Esto tiene cierto sentido. Al final, si alguien
te ha hecho mal, pero se le ve muy triste y llorando, ¿acaso no será más fácil
perdonarle de que si se le ve riendo y feliz?

Pero la sabiduría
popular no lleva en cuenta un hecho único en la historia. Cristo
murió por los pecadores. Su sangre inocente pagó el precio de todos los pecados
de aquellos quienes en Él creen. ¡No hay más razón por estar triste! Una y otra
y otra vez la Biblia nos dice, “¡estén alegres! ¡regocijaos! ¡tened gozo!”

Por muchas
razones la fe cristiana no se compara a las demás religiones, y una de estas es
que somos llamados a ser felices, y no a estar triste. Somos llamados al gozo,
y no a la melancolía.
Somos llamados a la alegría, y no al llanto. El motivo, autor
y personificación de nuestra felicidad, de nuestro gozo, y de nuestra alegría,
es el hombre, Jesús Cristo. A quien sea la gloria por siempre y siempre. Amen.  

Once by the Pacific – Robert Frost

•October 28, 2006 • Leave a Comment


The shattered water made a misty din.

Great waves looked over others coming in,


And thought of doing something to the shore


That water never did to land before.


The clouds were low and hairy in the skies,


Like locks blown forward in the gleam of eyes.


You could not tell, and yet it looked as if


The shore was lucky in being backed by cliff,


The cliff in being backed by continent;


It looked as if a night of dark intent


Was coming, and not only a night, an age.


Someone had better be prepared for rage.


There would be more than ocean-water broken


Before God’s last Put out the Light was spoken.